
Don Juan José
de Vertiz y Salcedo
1719 - Mérida de Yucatán,
Actual México
1799 - España
Gobernador
y capitán general del Río de la Plata (1770-1776) y Virrey
del Río de la Plata (1778-1783).
Su padre era gobernador real; estudió en España; desde
temprana edad, ingresó a la carrera militar; intervino en varias
campañas españolas, incluyendo las de Italia y Portugal
y había llegado a ser comendador de la Orden de Calatrava antes
de ser enviado al Río de la Plata.
Fue gobernador interino en 1770 y confirmado en 1771; durante los siguientes
doce años, con excepción del breve período en que
se estableció el virreinato con Pedro de Ceballos, Vértiz
y Salcedo estuvo a cargo del gobierno de Buenos Aires; durante este
período demostró ser mejor administrador que general;
sus esfuerzos por sacar a los portugueses del Uruguay y llevarlos de
nuevo al Brasil fueron poco satisfactorios y Ceballos, con su gran ejército,
tuvo que terminar la tarea; pero como gobernador civil español
de la Argentina fue casi inigualable. Sus reformas y logros, en general
como resultado de la política real, desarrollaron la economía
y la cultura de toda la región al tiempo que expandieron sus
fronteras defensivas, iniciando la colonización de tierras no
habitadas, incrementando la efectividad del gobierno y mejorando la
calidad de vida; durante su mandato, finalizó los arreglos para
restablecer la Real Audiencia en Buenos Aires.
Estableció intendencias en todo el Virreinato; fortaleció
la economía liberando el mercado y regulando las condiciones
laborales; intentó agrupar a los artesanos especializados en
Gremios; estimuló la tradicionalmente importante industria minera
(en especial en el Alto Perú); fomentó nuevas industrias
del salado de carnes; procuró el desarrollo de la agricultura,
en especial del cultivo comercia1 del índigo y del lino para
los cuales había un creciente mercado lucrativo europeo; se interesó
por la transformación de la ciudad de Buenos Aires en una verdadera
capital virreinal; limpió la ciudad, mejoró el suministro
de agua, instaló alumbrado en las calles, construyó una
alameda a lo largo del río, y estableció una plaza de
toros en El Retiro.
Hizo levantar un censo de la ciudad y de la provincia que reveló
una población de 37.679 habitantes; tomó provisiones respecto
a los vagabundos, los huérfanos, las mujeres desamparadas o de
mala vida, los mendigos, etc.; restableció la Hermandad de Caridad
(precursora de la posterior Sociedad de Beneficencia); creó el
Protomedicato para regular el ejercicio de la medicina y para asegurar
el porvenir de la salud pública y de la preparación de
médicos; su disposición ordenada de la riqueza dejada
por los jesuitas (expulsados en 1767) ayudó a financiar muchos
de estos esfuerzos.
Vértiz y Salcedo fue, en muchos aspectos, el primer gobernador
real que demostró interés en la vida cultural de la comunidad;
estableció el primer teatro en Buenos Aires, la Ranchería
(1771); abrió el real Colegio de San Carlos y quiso establecer
una universidad (no la hubo en Buenos Aires hasta después de
la independencia); trajo la imprenta jesuita de Córdoba a Buenos
Aires y la instaló en la Casa de los Niños Expósitos,
proporcionando a Buenos Aires su primera imprenta; para la creación
de todas estas nuevas instituciones, Vértiz y Salcedo eligió
a criollos calificados (tal vez porque él mismo era americano)
para ocupar los nuevos puestos, junto con los españoles recién
llegados.
Su obra se extendió a todo el virreinato; se reforzaron los fuertes
en Montevideo; la frontera india en Buenos Aires fue adelantada y mantenida
por nuevos poblados fortificados que más tarde se convirtieron
en ciudades como Chascomús, Monte, Rojas, Ranchos, Navarro; cumpliendo
con las órdenes reales de que la Patagonia debía ser explorada
y defendida de posibles intrusos europeos, el virrey envió varias
expediciones a las órdenes de Juan de la Piedra; Andrés
y Francisco Viedma, y Basilio Villarino que exploraron la costa hasta
San Julián, el río Negro y el río Colorado, y establecieron
poblados como el de San José y Carmen de Patagones; en el norte,
Jerónimo Matorras condujo la expedición al Chaco y la
navegación se abrió en el Bermejo hasta Salta.
Vértiz y Salcedo reunió y equipó un ejército
de dos mil hombres para ayudar a sofocar la insurrección de Tupac
Amaru II en los altos Andes de Pertí y Bolivia (parte del Virreinato
del Río de la Plata); el envío del capitán Tomás
Rocamora (1783) a la casi inhabitada región entre los ríos
Paraná y Uruguay para establecer poblados, en lo que hoy es la
provincia de Entre Ríos, tuvo consecuencias importantes para
la Argentina.