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El estetoscopio, más conocido en la antigüedad por fonendoscopio, es un aparato usado en nuestra practica diaria, para oír los sonidos internos del cuerpo humano. Generalmente usado en la auscultación de la tensión arterial, es también usado para auscultar latidos cardíacos o ruidos respiratorios, aunque algunas veces también se usa para objetivar ruidos intestinales o flujos sanguíneos en arterias. Este maravilloso invento, fue realizado en 1816, por el prestigioso médico francés René Theophile Hyacinthe Laennec. Abajo su foto y la de rudimentarios estetoscopios. |
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Laennec nació en Quimper, en la Bretaña, en 1781 creciendo cerca de Nantes en casa de un tío médico, Guillaumé Laennec, buen médico práctico y humanista. A su lado el adolescente aprendió las letras clásicas y vio nacer su vocación de médico. A los 19 años de edad, becado como Elève de la Patrie, partió a Paris a la École Spéciale de Santé, a seguir los estudios formales de medicina, en los que pronto se distinguió. En el concurso nacional de premios de Medicina de 1803 obtuvo dos de los cuatro premios. En la prueba de cirugía, en que tuvo que practicar una amputación del húmero, le ayudó Dupuytren, uno de los cirujanos más destacados de la época, creador de numerosas técnicas operatorias, recordado por la contractura palmar y por la fractura del extremo inferior de la tibia. Laennec se doctoró cuatro años después. En 1816 Laennec fue nombrado médico jefe del hospital Necker e inventó el estetoscopio. En el Collège de France sucedió a Corvisart como profesor. Tres son las principales contribuciones de Laennec: la invención del estetoscopio, la delimitación de cuadros semiológicos de enfermedades cardíacas y pulmonares, y la descripción de numerosas lesiones anátomo-patológicas. En aquella época, se practicaba la auscultación inmediata apoyando el oído directamente al pecho. El procedimiento tenía varios inconvenientes, entre ellos, la dificultad de percibir ruidos en pacientes obesos, y el atropello al recato de mujeres. En 1819, apareció su obra de dos voluminosos tomos "De l'auscultation médiate ou traité de diagnostic des maladies des poumons et du coeur fondé principalement sur ce nouveau moyen d'exploration". Con la minuciosidad del sensualista había estado delimitando los cuadros semiológicos y para ello se había apoyado en las autopsias. Son numerosas las lesiones que caracterizó en sus excelentes descripciones, entre ellas: bronquiectasias, enfisema pulmonar, edema e infarto pulmonares, neumonía lobar, gangrena pulmonar, neumotórax, pleuresía, tuberculosis pulmonar y el compromiso tuberculoso de otros órganos, entre ellos de las meninges. Se adelantó en más de medio siglo en reconocer que los tubérculos y el exudado gelatinoso y caseoso correspondían a la misma enfermedad y no, a dos distintas como se creía entonces. Se había dado cuenta, sin usar el miscroscopio, que una forma podía transformarse en otra. La creencia dualista, apoyada por Virchow, iba a persistir hasta el descubrimiento de Koch. El nombre de Laennec está asociado a una forma de cirrosis hepática. Curiosamente esto no se debe a que haya hecho algún aporte sobre el tema sino simplemente a una nota a pie de página proponiendo el nombre de cirrosis (kirrós, amarillo) para el hígado granular, indurado y amarillento encontrado en la autopsia de un caso con enfisema pulmonar. En 1926, el año de su muerte, apareció la segunda edición de su obra con el simple título de "Traité d'auscultation mediate". |
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